Balance

Malditos finales. Justo cuando el tiempo cronológico es cada vez menos, el tiempo psicológico es cada vez más. La lista de cosas por hacer se acrecenta dramáticamente, y la velocidad de realización se disminuye. Este semestre llené dos cajones de fotocopias y la mitad de mi ya no tan pequeña biblioteca de libros nuevos ya leídos, además del baúl de la experiencia de vivir sólo y ser por primera vez en mi vida un adulto “responsable” (pues cuando se puede). Como quien dice, estoy muy cansado.

Las frustraciones estuvieron a la orden del día, pero tocó sobreponerse. Los ojos se secaron muchas veces y la cabeza molestó otras tantas, el corazón se sintió apachurrado y la conciencia por momentos confundida. Pero tocó seguir, aunque por ratos el nuevo dia viniera ante mis ojos revelado por la ventana al lado de mi computador y mis pensamientos y mi sombra fueran mi única compañía por mucho más tiempo del saludable.

Sólo espero volver a ver alcatraces y saber -finalmente- de la que me pueda tomar el corazón con la mano. Al final, como ella dice, “so un poquinho”.

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