Llamadas perdidas

Esta mañana abrí los ojos con pereza y miré mi celular en busca de una llamada perdida o de un mensaje de texto que me hiciera creer que te importo. No estaba, ya lo sabes. Anoche te llamé para desearte un feliz año, como te dije que lo iba a hacer. Estaba apagado, también lo sabes.

Lo que no sabes es que ayer tenía puesta tu bufanda, esa que te prometí que te iba a devolver oliendo a lo que hueles cuando me hueles. Lo que tampoco sabes es que convertiste mi cuarto en un templo tuyo. Todo me hace recordarte: las mochilas, las cortinas, los libros, las sábanas y las ventanas. Hasta el sol que se mete todas las mañanas a joderme el sueño. Ese mismo sol del que te quejaste el día que te vi amanecer, dormida o haciéndote, a mi lado. En mi cama. El mismo día que perfumaste mis cobijas y corriste mis cortinas. El mismo día que creí que podría quererte como no he querido a nadie.

Pero yo no aprendo. No aprendo que no se puede esperar nada de nadie. Y aquí estoy, escribiéndote algo que nunca vas a leer. Esperando una llamada que nunca va a llegar. Sólo que en mi caso no hay cartero que me diga “el imbecil no tiene quien lo llame”. Me toca convencerme solo; aún no lo logro.

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Comments
One Response to “Llamadas perdidas”
  1. banexa dice:

    Estoy en la universidad haciendo cosas que nada que ver, y de un momento a otro senti que era tiempo de leer esto una vez mas. Bonita la version movil de este blog.

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