6 de marzo: un doble rasero

De la misma manera que algunas plumas caracterizadas más por su fogosidad que por su sensatez condenaron la marcha del 4 de febrero, otras plumas alineadas al otro extremo pero con la misma promiscuidad verbal han desacreditado la marcha del 6 de marzo. Es muy curiosa la forma en la que las sospechas que a muchos nos despertaba la marcha del 4 son ahora replicadas en los mismos términos, pero en el sentido opuesto, por los opositores de la marcha del 6. Espero que, como ocurrió el 4, las críticas no se traduzcan en una mengua importante en la participación.

Sin embargo, las marchas del 4 y del 6 tienen diferencias. La más importante de ellas radica en la reacción que uno y otro movimiento han tenido frente al apoyo de los terroristas a su causa. Los voceros oficiales del movimiento “Colombia soy yo” nunca rechazaron oficialmente por escrito que Salvatore Mancuso apoyara la marcha del 4 de febrero en su web, incluso colgando en su página un comunicado —que actualmente se encuentra retirado de la web— emitido por el mismo movimiento. No existe declaración alguna emitida por este grupo en la que se rechace oficial y explícitamente esta situación. Incluso, algunos participantes del grupo de Facebook en el que se gestó la marcha afirmaron en su momento que no estaba mal que Mancuso se uniera, pues la marcha era “contra las FARC” y el jefe paramilitar había demostrado estar de acuerdo con esa causa —si bien ninguno de ellos estaba identificado como miembro del comité organizador.

Por el contrario Iván Cepeda, en su columna de El Espectador del 17 de febrero de 2008, rechaza categóricamente que Anncol —el portal de noticias de las FARC— apoye la marcha que él está organizando el 6 de marzo en ocasión del Encuentro Internacional de Víctimas. En ese mismo texto, Cepeda recordó que ya había rechazado el hecho de que las FARC decidieran bautizar uno de sus frentes con el nombre de su padre, Manuel Cepeda. Lo hizo en una columna aparecida en el mismo diario el 17 de marzo de 2007.

Óscar Morales, el creador del movimiento “Colombia soy yo”, afirma en un comunicado fechado el 23 de febrero y publicado en su grupo de Facebook que la marcha del 6 no ha rechazado la promoción de Anncol, y asegura que su movimiento rechazó a Mancuso en su momento. Cualquiera puede constatar que “Colombia soy yo” no ha emitido ningún comunicado en ese sentido. Morales debería informarse antes de hablar sobre lo segundo y colgar las pruebas que vengan al caso sobre lo primero. A su movimiento no le convienen esas mentiras.

Es que el hecho de que en la marcha del 4 de febrero no se haya rechazado oficialmente el apoyo de Mancuso es absolutamente inquietante. Queda muy difícil creer que el movimiento del 4 de febrero es de naturaleza civil y democrática cuando es incapaz de rechazar a quien ha defendido de forma violenta su misma causa. La democracia y la civilidad se acaban cuando las ideas son defendidas con las armas y cuando los interlocutores dejan de tener derecho a la vida. El discurso y la acción, dice Hannah Arendt, mueren con la violencia. La torpeza de los organizadores al no rechazar la impertinencia de Mancuso terminó manchando la dignidad de su iniciativa.

Sin embargo, muchos marchamos. Algunos incluso sabíamos lo que estaba ocurriendo. Pero, al menos en mi caso, pudo más la indignación y la conciencia de que era una insensatez política no rechazar a las FARC. Personalmente creí en la buena fe y en la sinceridad de los organizadores, les di el beneficio de la duda y supuse que su silencio cómplice no era una licencia para con la violencia paramilitar sino un acto movido por otras causas. Espero no haber pecado de exceso de generosidad.

¿Por qué no marchar el 6, entonces, si sobre esa marcha no cae el manto de sospecha que caía sobre la del 4? Lo que indigna del conflicto no son las ideas que pelean en él sino la violencia con la que quieren imponerse, violencia que ha dejado víctimas que deberían llenar de vergüenza a este país. Salir a protestar debería ser un desagravio con ellos, una tapada de cara monumental frente a quienes les sobrevivieron. Pero habrá quienes no salgan porque no se sienten avergonzados. Habrá, incluso, quienes se mofen con impudicia de la pena ajena, refugiando su conciencia en éticas podridas y en rancios resentimientos. Otros, aún más sádicos, se refugiarán en la cadena de mando y saldrán, como han salido siempre, a mirar al país a los ojos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: