:)

A veces no me levanto como me acuesto. A veces mi piel no quiere desenredarse de las sábanas. Se queda pegada, encaprichada, seducida.

Esos son los días en los que recuerdo que, pese a todo, el corazón late. En los que recuerdo que de vez en cuando está bien desear el absurdo y que tengo derecho a poner en rojo el semáforo del mundo. Esos son los días en los que se me recuerda que vida y existencia no son la misma cosa.

Y me gusta. Mucho.

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